Canadá, Toronto, 2002.
Esas son las coordenadas exactas de Elliott Brood. Un trío de canadienses que mezclan country, rock, folk con toques indies.
Sin
embargo, dejadme que os de un consejo, si los
queréis encontrar no hace falta que empecéis por su
ciudad, pues desde que estrenaran su primer disco
“serio”,
“Ambassador” (2004)
no han parado de girar y girar por todo el mundo. A
sus espaldas llevan ya tres giras europeas, tocando
en festivales de toda Europa, incluyendo España,
por donde se dejaron ver el año pasado para
presentarnos su segundo trabajo,
“Mountain
Meadows”
(2008).
Los
descubrí justamente el año pasado, cuando se
hallaban por nuestro país, aunque no tuve
oportunidad de ver su directo, que es, según
cuentan los afortunados, el pilar fuerte de este
grupo.
Quienes lo han disfrutado lo califican de muy intenso, por la forma que tienen de interactuar con el público y por los rasgos punk que encierran en su actitud sobre el escenario a la hora de exprimir sus guitarras acústicas, banjo, armónica, ukelele y su potente batería.
Quienes lo han disfrutado lo califican de muy intenso, por la forma que tienen de interactuar con el público y por los rasgos punk que encierran en su actitud sobre el escenario a la hora de exprimir sus guitarras acústicas, banjo, armónica, ukelele y su potente batería.
Su
sonido sombrío, rasgado, oxidado; su voz doliente
acompañada de una armónica melancólica; su afilado
banjo y la fuerza de sus temas fueron los que me
captaron desde la primera canción.
“Oh
Alberta”
Fuerza.
“Fingers
and tongues”,
“Write
it all down for you”.
Creo que esa es una de las palabras que nos puede
servir para definir su música.
Lo cual no ha sido una tarea nada sencilla, pues como reconocían en una entrevista: “Como ningún crítico sabía como definir nuestro sonido decidimos inventarnos una palabra que creemos nos caracteriza a la perfección: death country. Es un estilo que consiste en canciones que narran una historia y que lo hacen con un ritmo a veces frenético y otras más relajado”. ¿Quién mejor para definir su estilo que ellos mismos?
Lo cual no ha sido una tarea nada sencilla, pues como reconocían en una entrevista: “Como ningún crítico sabía como definir nuestro sonido decidimos inventarnos una palabra que creemos nos caracteriza a la perfección: death country. Es un estilo que consiste en canciones que narran una historia y que lo hacen con un ritmo a veces frenético y otras más relajado”. ¿Quién mejor para definir su estilo que ellos mismos?
Si
hablamos de su primer disco,
“Ambassador”,
hay un dato curioso que no podemos dejar pasar. Lo
grabaron en una abadía abandonada. “Fue una
experiencia genial. Era un ambiente fantasmagórico,
pero teníamos mucho espacio para hacer probaturas.
A lo mejor la atmósfera inquietante de ciertas
canciones tiene algo que ver… Lo grabamos todo en
tres días porque no nos podíamos permitir más
gastos. Lo importante es que nos divertimos mucho”.
Si lo escuchamos con atención encontramos ecos, fruto del ambiente en que lo grabaron. De este disco podemos destacar temas como: “The Bridge”, “Superior”, “Second son”, “Johnny Rooke”, “President (35)”.
Si lo escuchamos con atención encontramos ecos, fruto del ambiente en que lo grabaron. De este disco podemos destacar temas como: “The Bridge”, “Superior”, “Second son”, “Johnny Rooke”, “President (35)”.
Su
segundo, y hasta ahora último trabajo,
“Mountain
Meadows”,
es un disco más evolucionado, más trabajado en el
detalle, en el que combinan su raíz sombría y
sureña y sus voces resecas e inflamadas, con el
acompañamiento de pianos, trompetas y voces
femeninas brillantes. En él encontramos temas
delirantes como: “Miss you know”, “T-Bill”,
“Fingers
and tongues”,
“Write
it all down for you”,
“Without
again”,
“The
Valley town”;
que se intercalan con baladas atemporales como:
“The body”, “Notes”, “31 years”.
En
definitiva, Elliott Brood, un grupo y un estilo
nuevo, que merece la pena ser conocido. Estoy
seguro que nos harán disfrutar durante muchos años.
Por
cierto, si buscáis el nombre de Elliott Brood entre
los componentes del grupo no lo encontraréis. Ese
es otro dato curioso en la historia de este trío
canadiense. “Todo fue idea de Mark. Era un homenaje a la película ´El mejor´ (odisea sobre el mundo del béisbol dirigida por Barry Levinson y protagonizada por un Robert Redford) pero Mark se equivocó, ya que el personaje en cuestión no se apellidaba Brood, sino Bird”. Y tampoco se llamaba Elliott, sino Harriet.
canadiense. “Todo fue idea de Mark. Era un homenaje a la película ´El mejor´ (odisea sobre el mundo del béisbol dirigida por Barry Levinson y protagonizada por un Robert Redford) pero Mark se equivocó, ya que el personaje en cuestión no se apellidaba Brood, sino Bird”. Y tampoco se llamaba Elliott, sino Harriet.
Coméntalo en el FORO


